Saturday, March 21, 2015


23 - Nozarashi

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NOZARASHI
(INTEMPERIE)

* capítulo 23 *






Un juego de verano
en el jardín japonés.

(a Ricardo Rodríguez Ponte, 
de cuyo apasionado trabajo 
hallarán esquirlas desperdigadas 
a lo largo de estos breves capítulos)

CAPÍTULO 23


Tengo aún el recuerdo de la magia. Acabábamos de reingresar a la penumbra de la tintorería, cuando Alcides nos pidió que esperáramos un instante antes de irnos. Las dos mujeres supieron de inmediato el valor de lo que desplegó ante nuestros ojos: un rollo de papel de arroz de ocho metros, con fotos impresas. En el acto reconocieron al fotógrafo autor de ese curioso libro: Eikoh Hosoe. Confirmé que estaba entre entendidos. O preso de una escena montada para incautos. 


No sé si las fotos, no sé si ese objeto de maravilla. O si el sentimiento vertiginoso de mundo nuevo para mí (ése de los que habitan el nervio del arte y sus mercados).   


Pero ahora tengo que tomar una decisión. Ayer lo vi a Sebastián y hoy tuve análisis. Hoy hablé de ayer. De la mirada incrédula de mi amigo cuando, después de cuestionarme un proyecto de inversión al que me invita un tipo que me cruzó de casualidad en el jardín japonés, le di como todo argumento: "¡es que me tomó por otro!".



Seguí sin mencionarle a mi analista el "proyecto Tanaka". Quise hablar de la ira que me provoca Sebas: "odio a los que se la dan de gente de mundo... o culta". 

El ardor de mi queja se extendió apenas unos pasos más. Menguó cuando lo escuché repetir "o culta". No. Escribo lo que escuché: "oculta". 

Un momento después de oírlo me sentí habitando un cuerpo capaz de soportarme las palabras. 

Ellas corrían sin el peso de hasta hace un instante. 
Mi cuerpo como cauce. Dócil.
Y la alquimia del otro. La alquimia de esa cosa que a veces llamo "mi analista".  Su presencia química. 

Algo había cambiado de valencia.


En medio de su silencio enhebré sucesos: la misteriosa reaparición en el Japón de los genitales de Ishida Kichizo, la inversión de dinero, la instalación de Utagawa, su concepto estético crítico, el cálculo de venta en el mercado. 


Y siempre su silencio. Y la crudeza sin disculpas con la que conté lo que conté. 

Fue entonces que la boca se me puso empalagosa. Enlacé ante él toda esta historia con aquella reunión del seminario sobre Joyce cuando Lacan acababa de ver "El imperio de los sentidos" y descartó que en la escena final, en el acto de aquella japonesa, se tratara de un fantasma de castración sino que...

- Bueno, ¿cuál es tu problema? - me interrumpió mi analista. Sin amabilidad












(Para leer el capítulo 24, clic aquí)

Guillermo Cabado



Todas las fotos pertenecen a Eikoh Hosoe

La cuarta de ellas pertenece a la serie en la que retratara al bailarín de danza butoh, Kazuo Ohno.  

Así como la última pertenece a la serie que publicara en el libro "Torturado por las rosas", en la que el modelo fue el escritor Yukio Mishima, en 1963, siete años antes de su suicidio. 

La cita de Lacan a la película de Oshima data de la clase del 16/3/76 en el marco de su seminario "El sinthoma". Dice allí que pudo verla en una función privada.. 



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